Los tiempos cambian, sí, y desde la perspectiva de la educación, esto es algo que no podemos obviar. Por eso necesitamos constantemente nuevos recursos, nuevas estrategias y, sobre todo, nuevos puntos de vista para afrontar las novedades con las que nos encontramos los docentes en nuestro día a día. Nosotros conocemos los cambios sociales de primera mano, porque estamos "en la vanguardia" y nos llegan diariamente al aula.
Muchos de estos cambios, últimamente, han supuesto la necesidad de que las profesoras y los profesores aprendamos a gestionar conflictos que, tiempo atrás, rarmente encontrábamos en las escuelas. Esto, probablemente, no es ni bueno ni malo...es simplemente un proceso inevitable de evolución de nuestra sociedad. No ha habido ninguna época histórica que fuera un lecho de rosas, pero estaríamos de acuerdo en que la nuestra es una de las más demandantes: estamos sometidos a un constante alud de información, se nos exigen unos grados de escelencia y de competitividad que no estamos biológicamente preparados para asumir y, como consecuencia, nuestros niveles de estrés y de conflictividad aumentan... Por otra parte, cada vez somos más conscientes de que todos, incluidos los adultos, necesitamos que nuestras emociones sean reconocidas y tenidas en cuenta en todos los ámbitos, no sólo en el personal. De aquí el creciente interés por la educación emocional.
Y, ¿qué podemos hacer? Pues, seguramente, lo mismo que el equipo docente de la EOI de El Prat de LLobregat ( https://agora-eoi.xtec.cat/eoielprat/
) está haciendo: prevenir y estar a la altura de lo que los nuevos tiempos piden a los educadores, poniendo toda su buena voluntad para, de alguna forma, salir de su zona de seguridad y prepararse para el futuro. Ha sido todo un placer para mí trabajar con este claustro ofreciéndoles la posibilidad de entrar en contacto con un tema tan importante en la educación actual.


